lunes, 22 de junio de 2026

El G7, en un marco de guerra en Europa


La Cumbre del G7, celebrada en Evian-les-Bains (Francia), vuelve a exhibir el estado real del llamado orden internacional. Lejos de la retórica de unidad que pregonaron Macron y otros líderes, la reunión reflejó la crisis profunda del bloque. 
 El G7, foro de economías avanzadas, ha evolucionado de plataforma económica a coordinador de sanciones y apoyo militar selectivo. Desde su creación en 1975 como foro de las “democracias” imperialistas, ha perdido terreno ante el ascenso de China, y sobre todo, ante las crecientes tensiones entre sus propios miembros.

 Irán 

El anuncio de un acuerdo marco entre Washington y Teherán apenas veinticuatro horas antes de la cumbre marcó el tono. “Trump firmó el llamado memorando de entendimiento en el Palacio de Versalles, cerca de París, el miércoles por la noche, al término de la cumbre del G7” (Bloomberg). 
 “El resultado para Israel es, como lo describe uno de los diplomáticos del país en Jerusalén, «un fracaso glorioso»”, cita The Economist (16/6). Los sectores identificados como más duros han ganado influencia interna tras el conflicto. “La exigencia del acuerdo de que las fuerzas estadounidenses se retiren de la "proximidad" de Irán en un plazo de 30 días permite a Irán presumir de haber expulsado al ejército estadounidense de la región” (New York Times 18/6). 

 Ucrania 

Entre los temas principales que ocuparon los debates, Macron destacó la "removilización del G7" para aumentar la presión sobre Rusia; "de suma importancia", cita Le Monde, que subrayó que los países de las siete potencias habían "reconocido" que "no existía una voluntad seria por parte de Rusia" de negociar (Le Monde, 17/6). El apoyo occidental a Kiev acumula más de 300.000 millones de dólares. El G7 se comprometió a ceder más sistemas de defensa aérea, munición de largo alcance y endurecimiento de sanciones al petróleo y gas rusos, facilitado por la posible reapertura de Ormuz.
 Trump llegó tarde, cinco líderes (Reino Unido, Canadá, Alemania, Italia y Japón) se reunieron sin él ni Macron antes de la sesión inaugural. Asociated Press destaca el nuevo paquete de sanciones británico contra la “flota fantasma” rusa, que atraviesa, desde el Báltico, el Canal de La Mancha. Las agencias internacionales coinciden en señalar el mensaje de “unidad” de la cumbre, pero en lugar de un comunicado conjunto, el G7 emitió nueve declaraciones separadas por temas, fórmula que permite a cada país suscribir sólo lo que le conviene y eludir lo que no. Un procedimiento que expresa la hemiplejia del bloque. Las divisiones ya existentes en la OTAN se han trasladado al G7 con toda su crudeza.

 La crisis de los aliados 

Trump criticó al resto de la OTAN por no respaldar la guerra de Washington contra Irán y por negarse a conceder acceso inmediato a bases europeas para ataques aéreos. En una reunión de ministros de defensa en Bruselas este jueves, Pete Hegseth, el secretario “de Guerra”, señaló que muchos aliados no superaron esta “prueba” y antepusieron negativas, debates legales y críticas públicas. Este anuncio se suma a la reciente decisión de retirar 5.000 soldados de Alemania y cancelar el despliegue de un batallón de artillería de largo alcance. Hegseth advirtió que las contribuciones financieras de EE.UU. a la OTAN dependerán de que los aliados cumplan sus objetivos de gasto en defensa, y anunció recortes en capacidades asignadas al Modelo de Fuerza de la OTAN, incluyendo grupos de portaaviones y submarinos con misiles Tomahawk. Además, acusó a la Alianza de haber perdido su propósito principal al priorizar temas como la igualdad de género y el cambio climático en lugar de capacidades militares reales. 

 Camilo Márquez 
 19/06/2026

domingo, 21 de junio de 2026

El Comando Sur bombardea Venezuela en una “operación conjunta” con el gobierno de Delcy Rodríguez


Cuba en la mira. 

 El viernes se realizó la primera operación militar conjunta entre el Comando Sur de los Estados Unidos y las fuerzas venezolanas para descabezar a la supuesta organización ´narco terrorista´ denominada "Tren de Aragua". The Washington Post señaló que las fuerzas del Mando Conjunto de Operaciones Especiales llevaron a cabo el ataque con un misil y que la CIA colaboró sobre el terreno con fuerzas venezolanas durante la operación. La participación preponderante de los estadounidenses en este ataque demuestra que la figura de “protectorado” le va quedando chica al chavismo residual.
 El bombardeo ocurrió en la zona de Las Claritas, en el estado de Bolívar, al sur de Venezuela, para asesinar a Héctor “Niño” Guerrero, presunto líder de la banda criminal Tren de Aragua. Resulta incomprobable, pues la identificación de los restos no ha sido posible por la explosión del misil. Ninguno de los dos gobiernos informó tampoco cuántas personas fueron asesinadas en total. 
 Además de cuestionar la soberanía de Venezuela, esta operación viola todos los marcos legales nacionales e internacionales. Utiliza armamento militar pesado para resolver una cuestión que, en el caso más extremo, constituye un problema de seguridad corriente. La desproporción en el uso de la fuerza no tiene precedentes en el continente. Ni siquiera el Plan Colombia llegó a tanto: el Congreso de los Estados Unidos impuso un límite máximo de efectivos en territorio colombiano y no les permitía participar formalmente en misiones de combate directo. Su radio de acción se limitaba a las bases militares donde entrenaban a los efectivos locales. En aquel momento se cuestionaban las fumigaciones con glifosato sobre las plantaciones de coca, no los bombardeos sobre civiles.
 Esta operación constituye un salto en la política de guerra que Trump está planteando en el continente. Esta política comenzó con el bombardeo de lanchas de pescadores en el mar Caribe y continuó con el secuestro de Nicolás Maduro. Ahora pretende sentar el precedente de un ataque en territorio continental para naturalizar la presencia del Comando Sur, violando la soberanía de todos los países de América Latina.
 Es la implementación plena de la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump, que plantea un repliegue de Estados Unidos sobre el continente americano para fortalecerse en su enfrentamiento con China. Las pretensiones de Trump no se limitan al sur, sino que periódicamente reitera sus intenciones de anexar Groenlandia y Canadá. No se trata de los caprichos de un megalómano, sino de la necesidad de controlar la cadena de suministros y los pasos comerciales cuando el imperialismo se ve amenazado por el derrumbe de su competitividad frente a China. 
 La excusa para justificar el ataque es por demás absurda porque, según los propios informes de la DEA, Venezuela no es ni un país de tránsito de drogas hacia Estados Unidos ni un país productor. 
 Hasta principios de este año, muchos analistas ponían en duda la existencia del grupo criminal Tren de Aragua, ya que se lo creía diezmado. La propaganda de “lucha contra el crimen”, utilizando como excusa a este grupo, le sirvió a Trump para deportar hacia las cárceles de El Salvador a centenares de venezolanos que se encontraban exiliados en Estados Unidos solo por portar un tatuaje. Trump había invocado la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para detener y deportar a venezolanos, acelerando el proceso y suprimiendo su derecho a una audiencia ante un tribunal de inmigración. Además, a grupos de delincuentes comunes de toda América Latina se los está considerando miembros de ese grupo, como si formaran parte de una franquicia -como pasó con Al Qaeda-. La idea es seguir inventando una realidad a la medida de las intenciones represivas y fascistas del imperialismo.
 Washington dirige la política interna de Venezuela en todos los órdenes. La facturación de las exportaciones de petróleo entra directamente a Estados Unidos. La corporación estatal Petróleos de Venezuela (PdVSA) suscribió este jueves acuerdos con la británica Shell para el desarrollo y la explotación de proyectos de gas natural en alta mar y de crudo en tierra. Inició la exploración en el campo Loran -que estuvo sin avances durante veintitrés años- y que tiene reservas estimadas en 7,5 billones de pies cúbicos. El imperialismo necesita ampliar la extracción de gas para paliar la crisis energética mundial que él mismo ha generado a través de las guerras en Ucrania y Medio Oriente. Como parte del mismo proceso de expoliación del país, la “comendadora” Delcy Rodríguez acaba de firmar un acuerdo con General Electric para que se haga cargo de renovar el sistema eléctrico del protectorado. La reactivación de la explotación petrolera lo ha dejado al límite.
 La mayor parte de la deuda externa de Venezuela -que en total equivale al 200 % de su PBI- se encuentra en manos de China. Los pagos acordados con este país eran en crudo, algo a lo que el imperialismo se niega. La reestructuración que planea está en función de no desatender la inversión, sobre todo porque no le cuesta nada dejar esperando a Xi Jinping. Desde el 3 de enero, cuando procedió al secuestro de Nicolás Maduro, Trump está discutiendo con las petroleras para que inviertan en Venezuela. Las empresas, dispuestas a llevarse las ganancias con el mínimo esfuerzo, pretenden que las arcas del Estado carguen con todos los gastos. 
 Ni el cipayismo de Delcy Rodríguez ni el ataque militar estadounidense en suelo venezolano han merecido el más mínimo pronunciamiento por parte de los líderes latinoamericanos. El colombiano Gustavo Petro apenas criticó las celebraciones del ataque y cuestionó la lógica de responder a problemas complejos mediante el uso de la fuerza militar, pero no ha dicho una palabra sobre la violación de la soberanía.
 Los nacionales y populares creen que, si pasan desapercibidos, el bravucón del continente los ignorará. Hasta hace unos meses se les cuestionaba su falta de acción frente al bloqueo a Cuba, los ataques en el Caribe o el mismo secuestro de Maduro. Ahora ni siquiera se gastan en declaraciones verbales. Sin embargo, ni la inmovilidad ni el colaboracionismo pueden salvarlos de los planes de Trump. Por el contrario, la pusilanimidad envalentona al fascista del norte, que avanza con el Escudo de las Américas en intervenciones militares directas que no tienen precedentes en el continente en lo que va del siglo. 
 La misma excusa de la lucha contra el narcotráfico ya fue ensayada retóricamente por Trump en Brasil y, de manera más concreta, en México. Pete Hegseth y Marco Rubio han extendido esa lógica a Cuba, a la que vuelven a presentar como una amenaza para la seguridad nacional estadounidense y frente a la cual han advertido sobre posibles respuestas militares y un endurecimiento de las medidas de presión. Como si no fuera suficiente la crisis humanitaria que están provocando en la isla a través del bloqueo. Las amenazas de Washington contra Cuba, Groenlandia y México muestran que el bombardeo en Venezuela es parte de una doctrina de intervención que busca legitimar la injerencia directa de Estados Unidos en los asuntos internos de los países de la región. La apelación al crimen organizado o a la seguridad funciona como cobertura ideológica de una política orientada a reforzar el control del continente americano en el marco de la disputa estratégica con China. Una amenaza semejante sobre las condiciones de vida de los trabajadores de toda América debe ser respondida con la movilización popular contra el imperialismo y todos los gobiernos cómplices.

 Aldana González 
 18/06/2026

jueves, 18 de junio de 2026

El hombre más rico de la historia y una empresa que pierde millones: la paradoja de SpaceX


Apenas tres días después de su debut histórico en la bolsa de valores NASDAQ, SpaceX anunció este martes la adquisición de Anysphere, empresa matriz del asistente de programación Cursor, por 60.000 millones de dólares en un acuerdo enteramente en acciones (Financial Times, 16/06). La operación consolida el bloque monopólico que Elon Musk viene construyendo a ritmo acelerado: cohetes, inteligencia artificial, redes satelitales, semiconductores y ahora las herramientas de software más usadas por los programadores del mundo.
 Las acciones de SpaceX treparon más de un 10% en la apertura del martes, elevando su capitalización de mercado a 2,77 billones de dólares y superando a Amazon -valuada en 2,6 billones- para convertirse en la quinta empresa más grande del mundo (Forbes, 16/06). La fortuna personal de Musk superó los 1,4 billones de dólares, consolidándolo como el primer billonario ("trillonaire" en inglés) de la historia. Sin embargo, detrás del relato del éxito bursátil, los números reales de la compañía cuentan otra historia: SpaceX cerró 2025 con pérdidas netas de 4.900 millones de dólares y acumuló otros 4.280 millones en rojos durante el primer trimestre de 2026 (Forbes, 16/06). Como señaló el inversor Michael Burry -conocido por anticipar la crisis de 2008-, no hay nada en los documentos presentados ante la SEC que justifique una valuación de siquiera un billón de dólares (Forbes, 16/06).

 La lógica del monopolio integrado

 La adquisición de Cursor no es un movimiento comercial ordinario. Es la pieza que completa un rompecabezas estratégico. En febrero de 2026, Musk fusionó SpaceX con xAI -el laboratorio creador del chatbot Grok- absorbiendo también la red social X en una estructura valuada en más de un billón de dólares (New York Times, 16/06). En mayo anunció el proyecto Terafab, una planta de fabricación de chips avanzados en Texas con una inversión inicial de al menos 55.000 millones de dólares. Ahora, con Cursor, incorpora la herramienta de programación asistida por IA de mayor crecimiento en el mercado, fundada en 2022 y respaldada por fondos como Andreessen Horowitz y Thrive Capital. 
 El objetivo declarado es construir "los centros de datos espaciales más útiles del mundo" (New York Times, 16/06). El objetivo real, como señalamos en notas anteriores, es blindar la infraestructura informática del imperialismo norteamericano: trasladar el procesamiento de datos a la órbita terrestre para ponerlo fuera del alcance de sabotajes, ciberataques o apagones, garantizando la superioridad militar de los Estados Unidos en la guerra mundial imperialista en curso.

 Una burbuja sostenida por el Pentágono

 El mercado convalida pérdidas siderales porque sabe que detrás de SpaceX no hay un negocio civil rentable, sino contratos militares garantizados por el Estado imperialista. El 1° de mayo, el Pentágono cerró acuerdos con siete empresas tecnológicas -entre ellas SpaceX- para integrar inteligencia artificial en sus redes clasificadas. Los contratos vigentes de la compañía con el Departamento de Defensa y la comunidad de inteligencia ratifican que su rentabilidad no se mide en ganancias comerciales, sino en su valor estratégico para la guerra.
 La absorción de Cursor profundiza esta lógica. Cursor utilizó originalmente el modelo Claude de Anthropic para potenciar su agente de programación; luego de que Anthropic lanzará su propio producto competidor -Claude Code-, la startup desarrolló modelos propios (New York Times, 16/06). Ahora, bajo el paraguas de SpaceX y xAI, esa capacidad quedará integrada directamente en la cadena de producción de tecnología militar. Los mismos algoritmos que hoy escriben código para startups de Silicon Valley serán mañana optimizados para los sistemas autónomos de combate del Pentágono. 

 El billonario y la clase obrera 

Mientras Musk se convierte en el primer billonario de la historia, la IPO (oferta pública inicial) de SpaceX se presenta en los grandes medios como una victoria del "capitalismo popular": miles de empleados recibirán acciones millonarias, se nos dice. Lo que no se dice es que ese esquema de compensación en acciones funcionó durante años como mecanismo de disciplinamiento: los trabajadores de los complejos de Texas debieron someterse a jornadas extenuantes y contratos de permanencia obligatoria de cinco o más años para que sus acciones quedaran en firme. Quienes no resistieron el régimen o se fueron antes perdieron todo derecho al cobro. 
 La unificación de cohetes, IA, redes de información, robótica y semiconductores bajo un solo bloque monopólico -lo que Musk llama ProjectX- no es el triunfo de la innovación, que no ha dado resultados tangibles como tal, salvo en su aplicación para la guerra. Es la forma que adopta el capital, en un cuadro de anarquía de mercado: empresas deficitarias sostenidas por una especulación sin precedentes, que convierte a una minoría de capitalistas en una oligarquía con derecho a una descomunal apropiación de la riqueza social. Mientras los gobiernos capitalistas desfinancian la salud y la educación, el sistema financiero coordina tsunamis de liquidez para perfeccionar los instrumentos de destrucción material y social.

 Iara Bogado 
 17/06/2026

miércoles, 17 de junio de 2026

Gaza y la guerra del algoritmo


Israel no utiliza la tecnología solo para «defenderse», como repite su propaganda oficial. La emplea para clasificar personas, rastrear movimientos, interceptar comunicaciones, identificar viviendas, seleccionar objetivos y acelerar ataques Las medidas previstas buscan aprovechar mejor la tierra y elevar los rendimientos productivos. 

 Dos importantes investigaciones ayudan a entender una dimensión decisiva de la guerra contra el pueblo palestino. La primera, publicada por el Institute for Economics & Peace, se titula «How AI is transforming Conflict and Peace», traducido al español: «Cómo la inteligencia artificial está transformando el conflicto y la paz». Su autor es Charles Fitchew. La segunda, publicada por Al-Shabaka: The Palestinian Policy Network, se titula «AI for War: Big Tech Empowering Israel’s Crimes and Occupation» (Inteligencia Artificial para la guerra: las grandes tecnológicas potencian los crímenes y la ocupación de Israel). Su autora es Marwa Fatafta. 
 Ambos estudios apuntan en la misma dirección: la tecnología ya no es un elemento externo a la guerra, sino una pieza central de su organización. 
 Durante décadas, cuando se hablaba de tecnología militar, la mayoría pensaba en aviones, misiles, drones o satélites. Hoy hay que mirar también hacia otro lugar: los servidores, las nubes digitales, las bases de datos, los sistemas de inteligencia artificial y las plataformas privadas que procesan información a una velocidad imposible para cualquier ser humano. En Palestina, y especialmente en Gaza, esa infraestructura tecnológica se ha convertido en parte directa de la maquinaria de ocupación, vigilancia y guerra. 
 Israel no utiliza la tecnología solo para «defenderse», como repite su propaganda oficial. La emplea para clasificar personas, rastrear movimientos, interceptar comunicaciones, identificar viviendas, seleccionar objetivos y acelerar ataques. Sistemas como Lavender, The Gospel o Where’s Daddy han sido señalados por estas investigaciones como herramientas usadas para procesar grandes volúmenes de datos y producir listas de blancos humanos o materiales. O dicho de forma sencilla: la máquina ayuda a decidir quién puede ser atacado, dónde y con qué margen de destrucción alrededor. 
 El problema no es únicamente técnico. Es político y moral. Cuando una población ocupada se convierte en un conjunto de datos, el riesgo de deshumanización aumenta. Una persona deja de ser una vida concreta, con familia, historia y derechos, para aparecer como una probabilidad, una categoría o una entrada dentro de un sistema. 
 La inteligencia artificial no aprieta el gatillo por sí sola, pero puede hacer que matar sea más rápido, más opaco y más fácil de justificar. La guerra se acelera y la deliberación ética se reduce. Lo que antes requería análisis, contraste y responsabilidad política puede comprimirse en una cadena automatizada de decisiones. 
 La otra parte del problema está en Silicon Valley. El informe de Al-Shabaka señala directamente a grandes empresas estadounidenses como Google, Amazon, Microsoft y Palantir. No son actores neutrales ni simples proveedoras de herramientas inocentes. Sus servicios se han integrado a las operaciones militares, de inteligencia y vigilancia. El «Proyecto Nimbus», por ejemplo, vincula a Google y Amazon con la infraestructura digital del Estado israelí mediante un contrato multimillonario. Microsoft y Amazon Web Services también han sido señaladas por su papel en el alojamiento, procesamiento o soporte de sistemas usados por estructuras militares y de seguridad israelíes. 
 Por tanto, la guerra contemporánea no depende solo de fábricas de armas. Está determinada por empresas tecnológicas que se presentan como modernas, limpias y progresistas, pero que participan en la arquitectura material de la violencia. Sin servidores no hay almacenamiento masivo. Sin nube no hay procesamiento a gran escala. Sin inteligencia artificial no hay clasificación acelerada de objetivos. Sin plataformas privadas, muchos Estados no podrían ejecutar con la misma eficacia sus políticas de vigilancia y guerra. 
 Por eso, la lucha por Palestina también debe mirar hacia las infraestructuras invisibles. No basta con denunciar las bombas. Hay que apuntar a quienes hacen posible la selección, vigilancia y persecución de nuestros pueblos. 

 Emilia Reed, especial para Granma | internet@granma.cu 
 15 de junio de 2026 21:06:52

martes, 16 de junio de 2026

Manuel Liberoff: el médico que no cobraba y al que no pudieron silenciar


A 50 años de su desaparición, los vecinos de la policlínica que lleva su nombre lo recuerdan como lo que fue: un médico de barrio que atendía a cualquier hora, no cobraba consulta y repartía caramelos de naranja.

 En La Cruz de Carrasco hay una policlínica de ASSE que lleva el nombre de Manuel Liberoff. Para los vecinos del barrio, el nombre no es una entelequia: algunos lo recuerdan como su médico. Otros recuerdan a sus padres contando cómo él aparecía en la puerta de la casa cuando nadie más llegaba, dejaba la medicación y se iba sin cobrar nada. 
 El 20 de mayo se cumplen 50 años de su desaparición en Buenos Aires, en el marco del Plan Cóndor. Liberoff tenía 54 años y estaba convaleciente de una operación de cáncer cuando lo secuestraron en la madrugada del 20 de mayo de 1976, la misma noche en que fueron asesinados Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y William Whitelaw. 
Permanece desaparecido.

 El médico del barrio 

Manuel Liberoff nació el 31 de marzo de 1922 en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina. Llegó a Uruguay en 1944 y se recibió de Doctor en Medicina en 1949. Se instaló en Malvín Norte junto a su esposa, Silvia Nemirovsky, y sus tres hijos: Jenny, Liliana y Benjamín. Desde esa casa atendió durante décadas a los vecinos de Camino Carrasco. 
 Su forma de ejercer la medicina no tenía límites de horario ni de economía. “¿Cuánto es, doctor?”, le preguntaba Edith Pereira, una paciente. “Andá, andá”, respondía él, y le daba indicaciones para que se cuidara. Los vecinos de la policlínica que hoy lleva su nombre lo recuerdan con precisión: “Atendió a todos en la familia, a todo el barrio, y nunca cobró una consulta, jamás. Si notaba que la familia no estaba bien económicamente, venía y les traía alimentos. La medicación se la daba gratis, si la tenía en el auto en ese momento”, recuerda Enrique Olarán. 
 María del Carmen Trozzola, otra vecina, señala un detalle que los que lo conocieron repiten como si fuera una seña de identidad: los caramelos de naranja. “Me decía: no tenés nada, no tenés nada, ya te vas a curar. Y me daba unos caramelos que eran unos gajitos de naranja.” Salvarle la vida a su padre, dice María del Carmen, “fue ya lo más grande”. 

 El dirigente y el comunicador 

Liberoff no se quedó en el consultorio. Integró el Comité Ejecutivo del SMU como tesorero, y fue uno de los médicos que en aquella época entendió que el rol del profesional de la salud no terminaba en la consulta. 
 Fue panelista del programa “Conozca su Derecho”, los lunes por Canal 12, y comunicador en CX42, donde trataba temas de salud en un lenguaje accesible. Para quienes lo escuchaban, verlo en televisión tenía un peso particular: era un médico que “reivindicaba en pantalla lo que la gente pensaba”, apunta Antonia Yáñez, docente y amiga de esa época. 
 Roberto Pereira, compañero de militancia y de exilio, recuerda su “calidez, la comunicación, el ver de alguna manera todas las actividades, aún las dramáticas, con cierto humor”. 

 Los padres organizados

 En los años 60 y 70, la educación pública era “un campo de disputa”, señala Antonia. La violencia de grupos de ultraderecha como la JUP contra estudiantes en los liceos era sistemática. El 11 de agosto de 1972, Santiago Rodríguez Muela fue asesinado de un balazo dentro del Liceo N.º 8 por una patota armada. Era el primer estudiante muerto dentro de un local liceal. 
 En este contexto, Liberoff fundó CODEPALES, la Coordinadora de Padres de Alumnos de Enseñanza Secundaria, para organizar a los padres frente a lo que ocurría. También impulsó los liceos populares durante las huelgas contra la ley de educación, sosteniendo redes de clases para que los alumnos no perdieran el año. Antonia lo describe como una figura que “apareció como padre organizando estas asociaciones para ponerle un detente a las cosas que estaban pasando”. 

 La detención

 Cuando el golpe de Estado del 27 de junio de 1973 desencadenó la Huelga General, Liberoff tenía un acuerdo con su familia: dejaría de ir a la casa si lo requerían, pero si amenazaban a su familia, se presentaría. A los pocos días de la huelga, los militares montaron una ratonera en su domicilio de Camino Carrasco. Estaban su esposa, sus dos hijas, su nuera y su nieta Tania, que tenía menos de dos años. Liberoff se presentó y fue detenido. Lo subieron a la caja de un camión. 
 Su hijo Benjamín estaba preso en el Cilindro en ese momento. La familia no sabía dónde habían llevado a Manuel. La pista llegó por un camino inesperado: unos trabajadores del ANCAP que venían del km 14 de Camino Maldonado contaron al llegar al Cilindro que en ese cuartel había un hombre al que custodiaban con cuatro metralletas en una cancha solo, y que cuando lo llevaban al baño les tiraba caramelos de naranja a los otros presos. 
 “Esa era una característica que tenía papá, andar siempre con caramelos de naranja”, dice Benjamín. Así supo dónde estaba su padre. Los caramelos se los llevaba su esposa, junto con sábanas, al lugar donde dejaban lo que se pudiera dejar a los familiares cuando no sabían dónde estaban sus seres queridos. Aunque lograron saber el paradero de Manuel, nunca la dejaron verlo. 
 El 30 de octubre de 1973, la Junta de Comandantes votó la expulsión del país de Liberoff. Como era de nacionalidad argentina, lo pusieron en un avión el 7 de noviembre. Solo, sin su familia. 

 Buenos Aires y el 20 de mayo 

En Buenos Aires, Liberoff retomó la militancia y el vínculo con los uruguayos exiliados. La red era pequeña pero organizada. Roberto Pereira, que también se exilió en Argentina, lo vio pocas horas antes del secuestro. “Encontrarse con Manuel significaba una charla mucho más amplia. Estuvimos hablando de seguridad. Él tenía la percepción bien ajustada de darse cuenta del peligro que corría”. 
 En la madrugada del 20 de mayo de 1976, un operativo del Plan Cóndor se lo llevó. Sus hijas, que estaban en la misma casa, vieron cómo lo sacaban encapuchado con un poncho que le había regalado Santiago, abuelo de ellas y padre de Manuel.
 Benjamín estaba en Praga esa mañana, leyendo una carta de su padre, cuando lo llamaron del télex. Fue Pereira quien le envió la notificación. “Una de las primeras cosas que hice fue comunicarme con Benjamín”, recuerda Pereira. 
 “Lo único que quedó registrado sobre su paradero posterior es el testimonio de un bancario ante la primera comisión parlamentaria de investigación: un médico uruguayo comunista, con la salud muy debilitada, estuvo detenido en Automotores Orletti, el centro clandestino conocido como OT18. El médico les decía a los carceleros que no tenían derecho a hacer eso con la gente.

 El nombre que queda 

El Salón de Actos de la sede del Sindicato Médico del Uruguay lleva el nombre de Manuel Liberoff. También una plaza en las proximidades de su antiguo domicilio en Malvín Norte. Y la policlínica de ASSE en La Cruz de Carrasco, donde los vecinos del barrio que él atendió van hoy a cuidar su salud bajo su nombre. 
 “Liberoff está en este policlínico, está en su plaza y está en la gente”, dice su hijo Benjamín. “Lo mejor que le puede pasar a uno es que digan: fue un buen tipo. Desde ese punto de vista, hay una cuenta saldada.”
 Y agrega, con la distancia de 50 años: “Como el Cid Campeador, sigue ganando batallas después de muerto.” 

 * El SMU recuerda a Manuel Liberoff en el 50º aniversario de su desaparición, ocurrida el 20 de mayo de 1976 en Buenos Aires, en el marco del Plan Cóndor. 

 Sindicato Médico del Uruguay,  martes 19 de mayo de 2026

Mundial 2026: primeros partidos y movilizaciones callejeras


Los primeros partidos del Mundial 2026 dejaron imágenes que trascendieron el terreno de juego. Las postales de las aperturas, la primera vez en la historia que se realizan tres actos en tres países, incluyeron protestas callejeras de los trabajadores de cada país. Con el correr de los días, se han sumado otras tensiones 

 México 

La apertura oficial, con la presencia del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, tuvo lugar en México durante la tarde del jueves 11 de junio. Tuvo lugar en el Estadio Azteca y contó con una presencia de 80.000 espectadores, la enorme mayoría del conjunto anfitrión. Lo que los medios internacionales encargados de la televisación del evento dejaron de lado es que, al mismo tiempo que Shakira desplegaba un show musical, más de 45.000 personas se movilizaban por la capital de México para reclamar contra el gobierno de Claudia Sheinbaum. Las familias de mujeres y niños desaparecidos encabezaron una numerosa columna que se dirigió a las cercanías del estadio mundialista. Fueron interceptados por columnas de policías fuertemente armados, incluída la caballería, que reprimieron con ferocidad a las mujeres. El despliegue policial fue caracterizado por la prensa como una militarización. La presencia de efectivos policiales se ha convertido casi en una obsesión debido a las movilizaciones cotidianas de trabajadores mexicanos.
 En el centro de la ciudad, los docentes, que mantienen una huelga de más de una semana en reclamo de mejoras salariales, invadieron el “Fan Fest” preparado para mirar el partido inaugural. Esa acción llevó a la presidenta Sheinbaum a mirar el partido inicial refugiada en un edificio cerrado. La presidenta, haciendo gala de una demagogia barata, había declinado la invitación al palco presidencial en el estadio, asegurando que los precios exorbitantes de las entradas dejan afuera a millones de mexicanos de la posibilidad de asistir a la cita mundialista. En su lugar, había previsto asistir al “Fan Fest”, pero la movilización docente la obligó a dejarla de lado. En las ediciones de México 1970 y 1986, los entonces presidentes Gustavo Díaz Ordaz y Miguel de la Madrid, fueron fuertemente silbados por los espectadores presentes en los partidos inaugurales. Sheinbaum no habría sido la excepción. 
 El partido inaugural mostró una asistencia masiva a los estadios, algo que se desvaneció en el siguiente partido. El Estadio de Guadalajara mostró tribunas vacías en casi todos los sectores habilitados. El encuentro entre Corea del Sur y Chequia poseía como entrada más económica un ticket de 500 dólares; los lugares exclusivos se acercaban a los 5.000 dólares. 
 En otro caso, aterrador, un cuerpo fue hallado en estado avanzado de descomposición dentro de un auto estacionado frente al alojamiento de la selección de Irán, que se encuentra instalada en Tijuana, una de las ciudades más violentas del país. La selección iraní, que fue vetada para alojarse en suelo estadounidense y retirado el visado a varios integrantes de su delegación oficial, realiza un traslado cotidiano en colectivo bajo un fuerte operativo policial. La aparición de un cuerpo fue leído con preocupación y ha puesto en tela de juicio que la delegación pueda tener garantizada su seguridad durante el torneo. 

 Canadá 

Si el primer día mundialista fue un dolor de cabeza para los gobiernos organizadores y la FIFA, el segundo día no dejó mejores sensaciones. La previa al partido en la ciudad de Toronto se vio rodeada de movilizaciones y protestas que apuntaban a la complicidad de la FIFA con el genocidio palestino cometido por Israel. Banderas desplegadas por una organización judía con orientaciones propalestinas exigían la expulsión de Israel de la FIFA y la UEFA (la organización europea de fútbol). Históricamente, Israel fue protegido por la FIFA, que le permite desde hace casi 60 años disputar las eliminatorias europeas tras el boicot de la toda la federación asiática a disputar partidos contra el seleccionado israelí.
 Los manifestantes señalaron que la FIFA tolera a Israel en las competiciones oficiales, mientras que otros países, como Rusia, fueron sancionados. Además, reclama que se permita a los equipos israelíes usar de sedes oficiales zonas ocupadas de Cisjordania y Siria. 
 Unas horas más tarde, el show inicial volvió a dar que hablar. Los aficionados canadienses dejaron el estadio casi vacío durante el show musical, las tribunas se vieron más pobladas solo unos minutos antes del inicio formal del partido. La performance orquestada buscaba celebrar la multiculturalidad del país del norte, en un escenario de guerras y matanzas internacionales. El Primer Ministro, Mark Carney, tampoco se hizo presente en el estadio de Toronto, lo que marcó la segunda ausencia Ejecutiva. 

 Estados Unidos 

Estados Unidos se guardó el turno final para concluir las ceremonias inaugurales, que tuvo lugar en el SoFi Stadium de Los Ángeles. Los diez minutos del show estuvieron colmados de fuegos artificiales y despliegues musicales impresionantes. El lugar central lo ocupó la cantante Katy Perry, que hace solo unos meses aseguró que mientras Trump fuera presidente de los Estados Unidos rechazaría realizar shows vinculados a la Casa Blanca. El show fue meticulosamente preparado para evitar cualquier expresión de rechazo a Donald Trump. 
 Trump había anunciado que no asistiría al partido inaugural, alegando que el precio de la entrada le parecía excesivo. En segundo lugar, para evitar ser abucheado como en las finales de la NBA en Nueva York en los días inmediatamente previos al inicio del Mundial de fútbol. En Los Ángeles, el magnate norteamericano presenta uno de sus niveles de mayor rechazo. El barrio de habitantes latinos que rodea al estadio seleccionado para la inauguración era un terreno hostil. Las mismas calles por las que hoy se observan banderas y remeras de las selecciones participantes del Mundial fueron hace solo un año el escenario de una guerra callejera entre los manifestantes, el ICE y la Guardia Nacional al servicio de Trump. La tensión social se respira en cada esquina. 
 Los tiroteos en espacios públicos son otra epidemia en Estados Unidos. Las noticias sobre tiroteos ocurridos en cercanías de alojamientos de diversas selecciones, como Inglaterra o Argentina, han puesto de manifiesto la descomposición social que atraviesa al imperialismo en su propia casa. 
 La ausencia de los gobiernos organizadores en el primer partido es un hito que no se ha visto casi en ningún evento mundialista. Desde Suecia 1958 era recurrente lo contrario, es decir, ver a los presidentes asistir a los partidos. La ausencia de prácticamente cualquier presidente en los primeros encuentros marca el pulso de la situación política que rodea al evento futbolístico más importante. Una exigua cantidad de gambetas y goles extraordinarios, entre ellos el de Vinicius para salvar a Brasil en su debut frente a Marruecos, no son suficientes para tapar este escenario explosivo. 

 Joaquín Antúnez 
 15/06/2026

lunes, 15 de junio de 2026

La salida de SpaceX a la Bolsa y la guerra planetaria de Estados Unidos


Elon Musk busca recaudar la cifra récord de US$ 75.000 millones en Wall Street. 

 Este viernes 12 de junio, Elon Musk habrá protagonizado en Wall Street el mayor debut de la historia bursátil global. La salida a la bolsa de SpaceX, la compañía aeroespacial busca recaudar la cifra récord de US$ 75.000 millones en el NASDAQ, una operación que triplica las mayores marcas históricas registradas hasta la fecha (Clarín, 9/06). Apenas unas horas antes de la colocación, el magnate buscó apuntalar las expectativas del mercado mostrándose públicamente junto al monopolio de semiconductores ASML, y anunciar el proyecto "Terafab" para fabricar chips propios avanzados en Texas (Urgente24, 11/06). Sin embargo, detrás del relato del éxito corporativo y la fiebre de la Inteligencia Artificial (IA), se esconde una realidad descarnada: SpaceX es una firma estructuralmente deficitaria que sale a la Bolsa para absorber liquidez y rescatar financieramente un entramado informático diseñado explícitamente para la guerra imperialista. 

 Los números rojos

 Los balances oficiales de SpaceX, filtrados recientemente ante la SEC, demuestran que la compañía es una colosal máquina de quemar capital. Aunque la red Starlink arrojó beneficios operativos, el balance consolidado de SpaceX en 2025 cerró con pérdidas catastróficas de US$ 4.937 millones. El agujero negro financiero se profundizó en el primer trimestre de 2026, registrando rojos por otros US$ 4.947 millones en tan solo tres meses. El hundimiento responde al costo de su filial xAI (desarrolladora del chatbot Grok), que perdió US$ 6.355 millones el año pasado en su ciega competencia contra OpenAI, obligando a Musk a destinar más de US$ 10.000 millones a inversiones tecnológicas de capital a principios de este año (El País, 4/06). 
 Para salvar el negocio, Musk pretende convalidar en la Bolsa un precio inflado de US$ 135 por acción, apuntando a una capitalización total de aproximadamente US$ 1,75 billones; apenas un 4% serán acciones comunes (Clarín, 9/06); las preferidas tienen un dividendo asegurado y prioridad de rescate La maniobra especulativa quedó expuesta por calificadoras independientes como Morningstar, que valoran a SpaceX en US$ 63 por acción (US$ 780.000 millones), es decir, menos de la mitad de lo que pretende capturar el magnate. Al obligar a los grandes fondos de inversión a rebalancear sus carteras para no quedar afuera del índice, SpaceX aspira a absorber la liquidez del mercado montándose sobre una brutal burbuja tecnológica global donde las corporaciones prevén quemar más de US$ 750.000 millones este año (El País, 4/06).

 La cooptación laboral y la ilusión del capitalismo popular

 Esta monumental inyección de dinero es utilizada por los grandes medios internacionales para agitar la ilusión del "sueño americano" y el "capitalismo popular". El debut bursátil convertirá teóricamente a más de 4.400 empleados y ex-empleados en millonarios a través de los paquetes de acciones otorgados como parte de sus salarios. Mientras Elon Musk se encamina a ser el primer billonario del planeta, unos 400 técnicos e ingenieros de la firma recibirán sumas superiores a los US$ 100 millones (The New York Times, 10/06).
 Sin embargo, el pago mediante acciones (stock-based compensation) funciona como una herramienta de sujeción y disciplinamiento de la fuerza de trabajo. Para poder materializar esa supuesta riqueza, los trabajadores -muchos de ellos operarios por hora (drawing) que cobran salarios comunes- debieron someterse durante años a ritmos de explotación extenuantes en complejos aislados como el de Texas, atados a contratos de permanencia obligatoria de cinco o más años para que sus acciones queden en firme (vested). Como detalla la investigación del NYT, aquellos trabajadores que no resistieron el régimen laboral o decidieron irse antes han perdido su derecho al cobro. Lejos de una democratización de la propiedad, este esquema de cooptación tecnológica busca alinear los intereses individuales de una capa de asalariados calificados con el rendimiento bursátil de la patronal y la suerte de sus contratos militarizados, ligando el destino de los trabajadores a la maquinaria de guerra del Pentágono.

 Centros de datos y autarquía militar 

¿Por qué el mercado convalida semejante nivel de pérdidas financieras? La respuesta no está en la rentabilidad civil, sino en la infraestructura estratégica para la guerra. El motor principal del entusiasmo de los inversores es un mercado que hoy no existe en la Tierra: los centros de datos espaciales. SpaceX inició trámites ante la FCC para desplegar una constelación de hasta un millón de satélites interconectados equipados con aceleradores gráficos (GPU). El objetivo es mudar el procesamiento de datos informáticos y la IA directamente a la órbita terrestre en menos de tres años (Ámbito, 12/02).
 Este plan de infraestructura adquiere todo su sentido geopolítico ante la guerra internacional de Estados Unidos. En un contexto de guerra abierta, las terminales de datos en la Tierra son blancos vulnerables a sabotajes, ciberataques o apagones energéticos. Al trasladar el procesamiento a la órbita exterior y buscar la autarquía en la provisión de chips avanzados mediante el acuerdo con ASML (Urgente24, 11/06), el imperialismo norteamericano busca blindar su superioridad informática. Por sobre todas cosas, el costo de la producción de electricidad en el espacio es un infinitésimo de la tierra.
Como ya demostró el antecedente de Starlink en Ucrania (Ámbito, 12/02), SpaceX opera como un brazo contratista directo del Pentágono. Los contratos vigentes de la compañía con el Departamento de Defensa de EE.UU. e inteligencia ratifican que la rentabilidad de SpaceX se mide en ganancias comerciales derivadas de su valor estratégico para asegurar la supremacía yanqui en el control de sistemas autónomos de combate y logística militar en los conflictos globales 

 Contra los monopolios de la guerra

 La unificación de todas las empresas de Musk bajo el bloque monopolístico del ProjectX -que busca fusionar cohetes, internet, redes de información, robótica y semiconductores en una sola firma (Clarín, 9/06)- demuestra la completa descomposición de la burguesía. Mientras los gobiernos capitalistas descargan planes de ajuste brutales, desfinanciando la salud y la educación de las mayorías trabajadoras a nivel global, el sistema financiero coordina tsunamis de liquidez para financiar empresas deficitarias cuyo único fin real es perfeccionar los instrumentos de destrucción y asegurar la tasa de ganancia de los señores de la guerra. 
 Bajo el dominio del capital, los saltos científicos de la inteligencia artificial y la tecnología aeroespacial no significan la liberación del trabajo humano, sino el aumento del desempleo, la precarización y la barbarie bélica. La lucha por desmilitarizar el espacio y poner los desarrollos informáticos al servicio de las necesidades sociales es indisociable de la lucha contra el Estado imperialista. Se vuelve urgente construir una dirección política independiente de la burguesía y organizar asambleas soberanas desde las bases para exigir la expropiación sin pago y bajo control de los trabajadores de monopolios tecnológicos como SpaceX. Solo una alternativa obrera y socialista internacional podrá planificar democráticamente la ciencia y los recursos del planeta para el bienestar de la humanidad y no para su destrucción. 

 Iara Bogado 
 12/06/2026